Cuando Muere Un Familiar

¿Qué tramitar cuando muere un familiar?

El fallecimiento de un ser querido puede ser una experiencia devastadora, y peor si en vida no dejó en orden sus pendientes económicos

El fallecimiento de un cónyuge puede ser una experiencia devastadora. Si la muerte es inesperada, aún peor.

Si tu cónyuge manejaba la mayoría de las responsabilidades económicas, el mero hecho de tener que pagar las cuentas puede parecer algo abrumador.

Trata de no tomar enseguida ninguna decisión que te afecte a largo plazo. Tómate tu tiempo. Los momentos de emociones fuertes no son los mejores para tomar decisiones.

Documentos necesarios

Recopilar todos los documentos necesarios es el primer paso para asumir el control de las finanzas de tu cónyuge. Comienza con lo siguiente:

* Certificado de defunción. Necesitarás el certificado de defunción para muchos trámites y procedimientos. Debes solicitar diversas copias al director de la funeraria o departamento de salud pública estatal o municipal.

* Pólizas de seguro. Te ayudarán a determinar los beneficios a los cuales tienes derecho.

* Acta de matrimonio. Si no puedes localizar tu acta de matrimonio, normalmente podrás obtener una copia en el juzgado del estado o municipio donde te casaste.

* Acta de nacimiento. De los hijos que aún estén a tu cargo.

* Certificado de baja del ejército. Si tu cónyuge era militar, posiblemente necesites un certificado de baja para cobrar los beneficios.

* Testamento del difunto.

* Lista completa de todas las propiedades.

Muchos de los documentos que necesitas podrían estar guardados en una caja fuerte. Si la puedes abrir antes que fallezca tu cónyuge, saca todo lo que haya en la caja. En algunos estados las cajas de seguridad bancarias se sellan después del fallecimiento de una persona aunque estén registradas a nombre de ambos cónyuges. Si tu cónyuge ya falleció y la caja está sellada, consulta con un abogado que pueda tramitar una orden judicial que te autorice a abrirla.

Pon en orden tus finanzas

Si recibes un beneficio de un seguro de vida, ahorra ese dinero. Ponlo en una cuenta que genere intereses como una cuenta de ahorro o de mercado de dinero y mantén esos fondos líquidos. Tal vez los necesites.

Asegúrate de tener un seguro de salud. Llama a la aseguradora de tu cónyuge para determinar si aún te cubre a ti. Si no es así, busca enseguida un seguro de salud.

Usa los documentos recopilados para reclamar lo siguiente:

Beneficios de seguro de vida.
Lo más probable es que la compañía pague los beneficios al beneficiario nombrado con una sola suma, en pagos fijos o en pagos de intereses por un monto más alto. Posiblemente tome varias semanas recibir el pago. Si estabas nombrado como beneficiario en el seguro de vida o planes de retiro de tu cónyuge, debes aprovechar la oportunidad para nombrar a otro beneficiario.

Beneficios del empleador.
Tal vez tu cónyuge tuviera una póliza de seguro de vida, vacaciones o días de licencia por enfermedad y otros beneficios en su empleo a los cuales tengas derecho. Comunícate con el director de recursos humanos de la empresa donde trabajaba tu cónyuge para informarte sobre los beneficios.

Otros beneficios
Si tu cónyuge pertenecía a una unión de crédito, sindicato, asociación de antiguos alumnos u otras organizaciones, tal vez seas candidato para algún tipo de cobertura de seguro o programa de asistencia.

Testamentos

Un testamento es un documento que dispone lo que sucederá con tus propiedades cuando falleces. También determinará quién heredará tu propiedad, quién será el tutor legal de tus hijos, y quién administrará tu caudal hereditario, es decir, quién será la persona que se encargará de manejar tus cosas después que fallezcas. Si no hay testamento todas estas decisiones se toman de acuerdo con las disposiciones de la ley.

El albacea de un testamento es la persona encargada de reunir todos los bienes del difunto y distribuirlos de acuerdo con los términos que se disponen en el testamento. Esa persona también es responsable de:

  • Pagar los gastos de los funerales, impuestos y seguro de vida.
  • Obtener los certificados de defunción.
  • Hacer los arreglos funerales y ayudar con el entierro y la publicación de la esquela.
  • Tratar con los acreedores.
  • Manejar las ventas y valuaciones de la propiedad.
  • Llamar al agente de seguro y solicitar los formularios de reclamo.
  • Presentar las declaraciones de impuestos federales, estatales y locales.
  • Notificar a los bancos, aseguradores y firmas de corretaje sobre la defunción.
  • Hacer un inventario de activos y pasivos.
  • Tramitar el proceso judicial necesario para validar el testamento en el registro de testamentos.
  • Abrir una cuenta de cheques a nombre del caudal hereditario (para esto se requiere un número de identificación de contribuyente fiscal.)
  • Pagar todas las deudas.

Fideicomisos

Por medio de un fideicomiso puedes legar tu dinero a un beneficiario y seguir teniendo el control de la forma en que ese dinero se utiliza. El fideicomiso te permite designar cómo y cuándo el beneficiario recibirá los fondos. Por ejemplo, puedes requerir que los fondos se coloquen en inversiones de poco riesgo y que el beneficiario no tenga acceso a los fondos hasta que llegue a una determinada edad. Igualmente, el fideicomiso protegerá el dinero de los acreedores si dispone que los fondos no se podrán sacar del mismo para liquidar una deuda del beneficiario.

El fideicomiso en vida se establece y dota de fondos mientras su creador se encuentra vivo. Al pasar por el proceso de liquidar el caudal hereditario, los bienes que forman parte de un fideicomiso de este tipo quedan excluidos del trámite de validación de testamento, ahorrando a los beneficiarios tiempo y dinero. Aunque un testamento es un documento público, el fideicomiso, por contraste, es un documento privado y por ello puede ser más difícil de impugnar.

Algunos detalles menores

Revisa tu testamento y haz los ajustes necesarios para adaptarlo a tu nueva situación. Probablemente tendrás que cambiar el nombre de los herederos de tus bienes y tal vez necesites nombrar a un nuevo albacea. Cambia las cuentas y las propiedades conjuntas a tu nombre, incluyendo las tarjetas de crédito, escrituras, etc. No tendrás que pasar por el proceso de solicitar una nueva tarjeta de crédito individual.

* Con información de VISA