Saber Decir "No"

No saber decir no podría costarte mucho dinero a lo largo de tu vida.

Algunas veces resulta cara la incapacidad de negarnos cosas a nosotros mismos o a los demás.

Cuenta el dinero que gastas al año en artículos que no necesitabas y que nunca utilizaste y súmale lo que dejaste de ganar por la incapacidad de imponer una negativa. Te sorprenderías como yo del daño a tu cartera que tú mismo puedes ocasionarte.

Recibimos todo el tiempo estímulos que intentan convencernos de decir sí al gasto o al sacrificio de nuestro tiempo.

Este aspecto del comportamiento humano incluso ha sido analizado a niveles científicos, al grado de que existe toda una corriente de investigación a la que han bautizado neuromarketing, que buscan descubrir el secreto de qué es lo que desea el cerebro.

Hay equipos completos de expertos que investigan las razones por las que compramos y las aplican en sus estrategias de mercadotecnia. A través de las campañas de publicidad, anuncios y en las sutiles características de las tiendas, siempre existe la intención de alguien de hacerte gastar dinero.

Como consumidores, recurrentemente terminamos gastando más de lo necesarios debido a razones que han llamado la atención de los psicólogos. Nuestra cartera es víctima de nuestro aburrimiento, soledad o nuestra baja autoestima, que implica valorarnos con lo que tenemos.

No sólo como consumidores, a veces tampoco sabemos decir no en el trabajo.

No sabemos decir no a muchas actividades que van más allá de nuestras responsabilidades prioritarias.

Psicólogos investigadores de Carolina del Norte piensan que algunas personas nos comprometemos con más de lo que podemos hacer debido a que esperamos tener más tiempo en el futuro del que tenemos en el presente. En otras palabras, a los humanos nos cuesta trabajo calcular el futuro.

Cuando trabajas en una oficina, muchas veces puedes encontrarte ante la dificultad de decir no, ya sea por el arribo de un correo electrónico de manera constante, charlas con compañeros, un chat en tu messenger, o una junta a la que podrías no haber entrado.

Las distracciones te puede tomar cada una hasta 30 minutos o más de tu tiempo.

Muchas distracciones pueden desconcentrarnos de nuestros objetivos cuando las buscamos, sin embargo las distracciones que no deseamos y que nos impiden ser más productivos cuando lo deseamos representan la pérdida de oportunidades.

Algunas de estas distracciones pueden echar a perder tu día sin que te des cuenta, por lo que adquiere importancia analizar la manera en que evitas que los asuntos poco importantes te distraigan de temas que sí lo son.

La mejor manera es decir no. Sin embargo, a veces se nos dificulta dar negativas por diferentes razones.

Selecciona lo que es mejor para ti

Sólo cubre tus necesidades básicas y trata de que éstas sean cada vez menos numerosas, y sé que ésta es la petición más difícil para cualquier persona que vive en nuestro lugar y en nuestros tiempos.

Sin embargo una vida feliz no requiere demasiados gastos.

Si se trata de lo que puedes seleccionar en tu trabajo, te recomiendo analizar tu puesto de trabajo, con lo que encontrarás que tienes diferentes actividades primordiales, algunas de las cuales son absolutamente críticas. Éstas son las áreas de tu trabajo que hacen la diferencia y que simplemente no puedes ignorar.

Intenta enfocarte en las cosas que haces mejor y en las que otras pocas personas pueden participar, en lugar de las actividades en las que tu desempeño es apenas decente.

Entre más actividades rechaces, más tiempo tendrás para dedicarlo a las más importantes. Entre más dinero ahorres, mejores condiciones tendrás para invertir y aumentar tu riqueza.

Entre más sean las cosas que no hagas, será más claro para ti y para los demás cuáles son tus fortalezas y tus verdaderas aportaciones para tu organización.

Con tu dinero, entre menos cosas necesites más satisfacción encontrarás en todo lo que adquieras.

Cómo decir que NO

Cuando algo nuevo aparece demandando tu atención, comienza con un análisis racional.

Si se trata del mercado piensa si realmente lo necesitas. Si se trata de tu trabajo considera si decir fortalecerá tu carrera o dará grandes resultados a tu organización.

Si estás dispuesto a tomarlo, piensa si las actividades importantes de tu posición resultarán perjudicadas. Finalmente piensa en cuáles serán las consecuencias en caso de que tengas que dejar tus actividades prioritarias.

Haz que los demás respeten tus negativas

En la vida diaria encontrarás que los mercadólogos pueden ser insistentes para hacerte gastar.

Ya que tomaste la decisión de decir no, mantente firme.

En el trabajo es igual. El tiempo es valioso en realidad y por eso es justo el dicho de que es oro. Sin embargo, el tiempo tiene un valor personal y sólo podemos utilizarlo en una actividad, no en dos.

La manera en que distribuyes tu tiempo y tu atención hará una gran diferencia entre lo que logres al final del día, semana, mes, año, o a lo largo de tu carrera.

Cuentas con la misma cantidad de horas al día que todos los demás, y si tú no aprovechas tu tiempo, nadie más lo hará.

Entre más trabajo extra aceptes, más actividades deberás realizar en el mismo tiempo. Si mantienes este patrón llegarás a un punto en el que deberás decidir qué es lo más valioso que puedes conseguir con tu tiempo.

Si tienes trabajadores que te reporten, haz el siguiente experimento. El próximo mes cada vez que uno de tus subordinados te presente un problema tómalo y resuélvelo personalmente, el resultado estándar será que "aprenderán a usar tu tiempo" y pronto estarás recibiendo invitaciones constantes para asistir a la cafetería de tu trabajo y llamados para actividades sin importancia en cualquier momento.

No significa NO

Decir que no muchas veces es difícil y a veces sostenerse también lo es.

Si es el caso, considera la posibilidad de que termines haciendo trabajo que no te corresponde y gastando de más o pagando los costos de aceptar cualquier actividad que no te corresponda.